Sé que llego tarde a esta serie, pero lo cierto es que hasta ahora no había reparado en ella. Ayer terminé la primera temporada y hoy empezaré con la segunda, porque, como afirma la sabiduría popular, nunca es tarde si la dicha es buena. Vamos, que Fleabag me ha gustado mucho. Fleabag, que es también el nombre de la protagonista, es una treintañera londinense que está bastante jodida (aunque hasta el final de la serie no descubriremos hasta qué punto): ha perdido a su mejor amiga de forma traumática, su negocio-una cafetería que montó con su amiga fallecida- va a pique, no tiene un duro, mantiene una tensa relación con su padre tras la muerte de su madre y como consecuencia sobre todo de su nueva pareja (que, a lo largo de la serie, se nos irá revelando como una capulla de categoría superior); la relación con su hermana es también difícil y, para rematar, tiene un novio bastante moñas, de estos de ahora sí, ahora no. En fin, que nuestra chica está en un momento de crisis vital que bien daría para un culebrón. Pero no, Fleabag, la serie, es una comedia, atípica desde luego, y triste, cada vez más triste, pero una comedia al fin y al cabo. Y es también inusual el recurso narrativo utilizado durante toda la serie: desde el primer momento Fleabag rompe la cuarta pared, nos mira directamente, y nos cuenta el subtexto de la situación que está viviendo, lo que piensa o siente en ese momento o lo que opina de la persona con la que está hablando. A veces es solamente un gesto, pero lo cierto es que este recurso hace que enseguida empaticemos con ella y nos hagamos cómplices de sus peripecias. Fleabag se nos muestra divertida, descarada, un poco gamberra, promiscua, alocada, a veces inoportuna e imperfecta en todo. Así se ve ella y así nos lo cuenta. Ni siquiera es una buena feminista, nos confiesa. Y así, por momentos, nos parece que sí, que estamos ante una comedia sobre una chica libre, irreverente que nos cae bien y nos divierte. Pero según avanza la serie nos vamos dando cuenta de que no es oro todo lo que reluce, que quizás Fleabag sólo nos muestra lo que quiere que veamos, la coraza que se ha construido para poder sobrellevar sus monstruos interiores; que su insolencia, su humor negro, su promiscuidad son la máscara que utiliza como defensa y cada vez nos cuesta más reirnos de sus salidas de tono y empieza a instalarse en nosotros un regusto amargo en la garganta. Y así llegamos al capítulo final en el que la máscara se resquebraja por completo y Fleabag dice esta frase demoledora : “O todo el mundo se siente un poco así y no habla de eso, o estoy completamente sola”. Pues sí Fleabag, todos tenemos nuestras miserias, nuestros particulares monstruos, más o menos domesticados, nuestros conflictos familiares que nos joden la vida y de los que no podemos desprendernos, porque la familia te encadena y unas veces te reconforta y otras te destroza. Así que, Fleabag, no estás sola o mejor dicho, sí que lo estás, como todos. Eso podemos compartirlo, la soledad helada que da vértigo, pero es lo que hay. Así que seca tus lagrimas, pinta tus labios de rojo y levántate. Yo te veo esta noche.
Está disponible en Amazon Prime.
Me está encantado
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Yo ya he empezado la segunda temporada 😊
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