Midsommar

Midsommar es el segundo largometraje de Ari Aster, tras la terrorífica y exitosa Hereditary. Es también un cuento de miedo, aunque muy distinto de su primera película. Mientras que ésta era una película oscura, que utilizaba recursos narrativos clásicos del género de terror, en Midsommar el terror se vive en un espacio luminoso, bucólico, casi idílico y es quizás más pretenciosa que Hereditary. Ari Aster sabe generar una creciente inquietud en el espectador y me gusta especialmente como cuenta el trauma de la protagonista, que será el detonante del viaje que emprenderá con su novio y sus amigos al que se convertirá en un lugar de pesadilla. Cuando en ese paisaje luminoso y aparentemente perfecto e inocente, comienzan a desencadenarse situaciones delirantes, extravagantes y perturbadoras tienes dos opciones: entras o no entras al trapo. Yo entro con facilidad y disfruto durante esas casi dos horas y media de metraje de la atmósfera aterradora y de las imágenes hipnóticas, impactantes y lisérgicas. Es cierto que te das cuenta de que el director parece encantado de haberse conocido, pero a mí no me importa, porque la película me divierte y me entretiene. Así que no creo que Midsommar sea la obra maestra de la que hablan algunos pero tampoco creo que haya que lapidar a Ari Aster, aunque el éxito se le haya subido un poco a la cabeza. Me parece una película de terror muy, muy, entretenida y original. Y por último un consejito a los chavales: portaos bien con vuestra chica. Yo ahí lo dejo…

La película está disponible en Filmin

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