Untouchable es un documental dirigido por Ursula Mcfarlane sobre el caso Harvey Weinstein. Cuenta con testimonios de varias víctimas de sus abusos y violaciones y, además, de personas que trabajaron con el en Miramax, ex secretarias y asistentes, compañeros de Universidad y los periodistas que destaparon el escándalo. El documental traza el perfil de Weinstein desde su infancia y su paso por la Universidad, retratándole como un hombre acomplejado por su aspecto físico (¡qué peligrosa es la gente acomplejada!, por cierto) y un “abusón” en todos los aspectos cuando se convierte en alguien poderoso. La verdad es que pocas son las revelaciones que nos hace el documental en cuanto a su modus operandi, que nos es contado detalladamente por algunas de sus víctimas. Lo que me resulta más interesante es la evidencia de que para que Harvey Weinstein pudiera cometer sus atropellos durante décadas, tuvo que contar -y contó- con la complicidad y el encubrimiento de mucha, mucha gente, que cuando estalló el escándalo, se rasgó las vestiduras. En el documental, aparecen incluso los chistes (de los que hoy nadie se reiría) que se hacían públicamente -como si tal cosa- sobre los peculiares hábitos de Weinstein; que, por tanto, eran vox pópuli en la industria. Así que sí, podemos calificar a Weinstein con los adjetivos más horrendos que se nos ocurran y repetirlos hasta la saciedad, pero seríamos unos incautos si nos creyésemos que el ogro cometía sus fechorías sin que nadie lo supiera y, más aún, le ayudara y lo encubriera. La hipocresía de la industria en este tema me parece descomunal y me irrita que nos traten como a imbéciles cuando pretenden hacerse los horrorizados con las prácticas del amigo Harvey. No cuela, chavales, que no somos gilipollas. Por eso, creo que hay que poner en valor el comportamiento de personas (algunas de las cuales vemos en el documental) que cuando se enteraron de cómo se las gastaba Weinstein, renunciaron a sus interesantes empleos en Miramax (no olvidemos que entre abuso y abuso los hermanos Weinstein “lo petaron”con Miramax. Así que molaba mucho currar allí) Otros sin embargo, conocedores de la misma situación, prefirieron hacese los suecos, quedarse en sus lucrativos empleos y mirar para otro lado. Ahora entonan el mea culpa y les invaden los remordimientos. No me dáis ninguna pena, chicos. Lo siento, pero sois basurilla. En fin, que me reconcilia con el ser humano el que en estas situaciones, por costoso que sea el precio, siempre hay gente dispuesta a hacer lo correcto.
El documental está disponible en Netflix.