Son innumerables las versiones, adaptaciones y recreaciones cinematográficas y televisivas del Dracula de Bram Stoker. Así que resulta difícil de concebir y de creer que la enésima revisión del mito te pueda sorprender e incluso encandilar. Pues, por asombroso que parezca, Netflix lo ha conseguido. Su propuesta es audaz, osada, casi temeraria, pero al mismo tiempo respetuosa con el mito. Se trata de una miniserie de tres episodios, de una hora y media de duración aproximada cada uno de ellos. El primero se desarrolla entre el castillo del conde Drácula y un convento húngaro. El segundo, (sin duda, el mejor) en el Deméter, el barco que trasladará al conde desde Transilvania a Inglaterra. Y el tercero, (el más flojo), en Londres, en la actualidad.
¿Y como es este nuevo conde Drácula?Sencillamente arrollador, irresistible, divertido, seductor, inteligente, elegante y, por supuesto, cruel e insaciable. En realidad, el Conde es lo que él ha decidido ser, ya que absorbe los conocimientos y la esencia de sus víctimas. Por eso es muy selectivo con los cuellos que elige: “Eres lo que comes”. Muy propio de nuestros tiempos, ¿verdad?
Los mitómanos del vampiro más famoso del mundo no se sentirán defraudados: están todos los personajes con los que esperan encontrarse: Jonathan Harker, Van Helsing, Mina, Lucy Westenra, el doctor Seward, Reinfield…; y están todos los elementos que conforman su mitología: el no poder ver la luz del sol, no reflejarse en los espejos, el rechazo a la cruz, la estaca clavada que fulmina a los no muertos. Sí, están los personajes y los elementos de la mitología, pero de una manera muy diferente a como esperas encontrarlos, con una vuelta de tuerca realmente sorprendente. Es una mezcla de modernización y clasicismo que parece imposible que funcione, pero funciona. Hay terror, humor mordaz, diálogos inteligentes y brillantísimos, apasionamiento, erotismo y sangre, mucha sangre.
La serie es visualmente impresionante y aunque reconozco ciertos agujeros en el guion, hay tantos momentos extraordinarios y deslumbrantes que se los perdono con facilidad. Otro detallito que me seduce es el ateísmo y anticlericalismo de la propuesta. No me resisto a reproducir este genial diálogo entre Drácula y Agatha Van Helsing:
“Drácula: me encanta la ciencia. La ciencia es el futuro, Agatha.
Agatha: Y aún así temes a la cruz.
Drácula: ¡Claro que sí! Todo el mundo la teme, ese es el problema. No es un símbolo de virtud y bondad. Es una señal de horror y opresión. Tu estúpida Iglesia ha aterrorizado a la población campesina durante siglos, y llevo tanto tiempo ingiriendo la sangre de esas personas que he absorbido su miedo a la cruz. Estoy deseando alimentarme de algunos ateos”
Y por último, el final es bellísimo y brutal. Así que, inesperadamente, la serie y el Conde me han seducido fatalmente. Sin duda, es mi primera serie imprescindible del año.
Aquí una crítica alternativa. https://writeclub1968.wordpress.com/2020/02/29/dracula-el-senor-en-las-sombras-lo-que-la-serie-de-netflix-nunca-te-va-a-ensenar-sobre-la-historia-del-famoso-vampiro-de-transilvania/
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