“La cena”, de Oren Moverman, es una de las adaptaciones cinematográficas de la novela homónima de Herman Koch.
¿Qué harías si tu hijo hubiese cometido un grave delito, un acto cruel y éticamente abominable? ¿Taparías su crimen y le encubrirías, o le delatarías para que se hiciera responsable de sus actos y pagara por su crimen? Este es el dilema moral que formula “La cena” y el motivo que lleva a reunirse, en una lujosa e incómoda cena, a dos hermanos y a sus respectivas esposas: los padres de los adolescentes autores del execrable acto.
La disyuntiva no se plantea de manera inmediata sino que se va desvelando según avanza la cena y se alterna con flashbacks en los que se va desgranando el origen del conflicto y la animadversión existente entre los dos hermanos, así como la disfuncionalidad de las dos familias y el incidente que protagonizaron los hijos y que es el origen del problema. Y es aquí donde la película peca de demasiado ambiciosa, tratando de abarcar mucho, demasiadas reflexiones trascendentes y demasiadas subtramas, que hacen que el relato resulte un poco confuso y a veces cargante. No obstante, y pese a un metraje quizás excesivo (120 minutos), la película es interesante y se deja ver.
A su favor juegan también las interpretaciones del cuarteto protagonista: Richard Gere, Laura Linney, Rebecca Hall y Steve Coogan.
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